InicioArtículos¿EL «PROCESO» GENERA FRACTURA SOCIAL?

      Los que se muestran contrarios al proceso independentista que se vive en nuestra casa, dicen que este hecho está provocando fractura social. A todos ellos yo les diría: ¡no es verdad! Esta fractura ya existía desde hace muchísimos años; ahora, simplemente se ha abierto la caja de los truenos y ha salido a la luz una realidad que todos conocíamos perfectamente. La cultura catalana y los «sentimientos» que se derivan han sido históricamente reprimidos y despreciados por la fuerza continuada de los gobernantes del Estado que no han parado de abrir heridas, cada vez más profundas, sin ninguna muestra de voluntad para poner remedio. Y hablando de heridas y represiones, muchos de nosotros todavía recordamos aquellos años del franquismo, años de prohibición total de los valores y sentimientos catalanes; en los que, por la fuerza de un poder absoluto no se nos permitió ser educados en nuestra legua ni adentrarnos en nuestra historia; eso sí, fuimos «adoctrinados» en los dogmas más radicales de la fe católica y en todo lo que pudiera servir para exaltar el espíritu de la dictadura. Querían eliminar de raíz la cultura catalana; pero, como en tantas otras ocasiones, a pesar de herirla de muerte, ¡no lo consiguieron! Después de aquellos años de dictadura, vino la llamada Transición, que en realidad consistió en hacer ver que aquí no había pasado nada. ¡No se hizo limpio! Los herederos de aquel pasado, al revés de lo que sucedió en Alemania o Francia, continuaron bajo el paraguas de la democracia. Cabe decir que esta democracia, en principio, fue bien recibida por los catalanes, ya que permitió, con el esfuerzo de muchas entidades, un resurgimiento considerable de la cultura catalana; pero, por desgracia, los diferentes gobernantes del Estado, tradicionalmente enquistados en un permanente desprecio a la realidad catalana, han sido siempre al acecho con el fin de limitar o prohibir legitimas espiraciones. La estocada más definitiva se produjo en el momento en que el Tribunal Constitucional, a instancias del PP, mutiló el Estatuto previamente aprobado en referéndum por el pueblo catalán. Este hecho, acompañado de una negativa total al diálogo, fue la clave para abrir las puertas de par en par para abandonar la resignación; así, reivindicar de forma multitudinaria una realidad largamente acumulada.

      El profesor Ferran Saéz de la Facultad de Comunicación y Relaciones Internacionales de la Universidad Ramon Llull, en un interviú en la revista «Valores», opina que el referéndum no genera heridas; en todo caso, reabre ya existentes: «Y las reabre especialmente en los ancianos, la generación que más proactivamente ha comportado estos días. Heridas completamente identificadas con imágenes de la Guerra Civil.». Opina también que hoy se están vulnerando derechos que ya creímos consolidados: «Muchas personas que tenían una mirada ingenua respecto el derecho, estos días han tenido un cubrimiento de corazón… La justicia tiene los ojos tapados, pero los que lo aplican no. Todos los jueces tienen unos lazos que en casos como estos, son inevitables. El Estado son tres poderes – ejecutivo, judicial y legislativo – y cuando el Estado se ve amenazado saca todas las armas de las que dispone, incluidas las del poder judicial. Estamos hablando de un Estado que razonablemente se quiere defender a cualquier precio y, hoy por hoy, la lección que tienen aprendida es que vulnerando derechos, se gana».

      La realidad catalana es un hecho reconocido que pide una solución urgente; y, evidentemente, la represión no solucionará los problemas, todo lo contrario, los agravará. En democracia todos sabemos que la herramienta política más indispensable para encontrar soluciones es el diálogo; pero en el contexto actual, para hacerlo posible, será necesario un gran esfuerzo por parte de todos. Espavilem-nos

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